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Nocturno I

Maitines para los tres Oficios

Se dice cuando se reza el domingo, lunes y jueves

Para los tres Oficios

Antífona. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.

 

SALMO 8

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

 

Ensalzaste tu Majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos, 

para reprimir al adversario y al rebelde.

 

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;

el ser humano, para darle poder?

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos, 

todo lo sometiste bajo sus pies:

 

rebaños de ovejas y toros, 

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar, 

que trazan sendas por las aguas.

 

Señor, dueño nuestro, 

¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

 

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora, y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Para los tres Oficios

Antífona. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.

Antífona. Como la mirra más fina, exhalaste perfume de dulzura, santa Madre de Dios.

 

SALMO 18

(a)El cielo proclama la la gloria de Dios,

el firmamento pregona la obra de sus manos:

el día al día le pasa el mensaje, 

la noche a noche se lo murmura.

 

Sin que hablen, sin que pronuncien, 

sin que resuene su voz,

a toda la tierra alcanza su pregón

y hasta los límites del orbe su lenguaje.

 

Allí le ha puesto su tienda al sol:

él sale como el esposo de su alcoba, 

contento como un héroe, a recorrer su camino.

 

Asoma por un extremo del cielo, 

y su orbita llega al otro extremo: 

Nada se libra de su calor.

 

(b) La ley del Señor es perfecta 

y es descanso del alma; 

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante;

 

los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos;

 

la voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos;

más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila.

 

Aunque tu siervo vigila 

para guardarlos con cuidado,

¿Quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta.

 

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré libre e inocente 

del gran pecado.

 

Que te agraden las palabras de mi boca,

Y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón.

Señor, roca mía, redentor mío.

 

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora, y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Para los tres Oficios

Antífona. Como la mirra más fina, exhalaste perfume de dulzura, santa Madre de Dios.

Antífona. Ante el lecho de esta Virgen, frecuentemente acompáñenos con dulces alabanzas.

 

SALMO 23

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, 

el orbe, y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos.

 

¿Quién puede subir al monte del Señor? 

¿Quién puede estar en el recinto sacro? 

El hombre de manos inocentes

y puro corazón,

que no confía en los ídolos

ni jura contra el prójimo en falso.

Ese recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación. 

 

Este es el grupo que busca al Señor, 

que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

Levantaos, puertas antiguas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria? 

El Señor, héroe valeroso;

el Señor, héroe de la guerra.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

levantaos, puertas antiguas: 

va a entrar el Rey de la gloria.

 

¿Quién es ese Rey de la gloria? 

El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria.

 

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora, y siempre, 

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Para los tres Oficios

Antífona. Ante el lecho de esta Virgen, frecuentemente acompáñenos con dulces alabanzas.

Al terminar los tres salmos y sus antífonas decir la siguiente:

 

℣. La gracia fue derramada en tus labios.

℟. Por eso te bendijo el Señor para siempre.

 

Padre nuestro... (silencio)

℣. Y no nos dejes caer en la tentación:

℟. Más líbranos del mal.

 

Absolución

          Que por las oraciones y los méritos de María Santísima, siempre Virgen, y de todos los Santos, el Señor nos conduzca al reino de los cielos.

℟. Amén.

℣. Dígnate, Señor, darnos la bendición.

 

Bendición

          La Bienaventurada Virgen María nos bendiga en unión de su divino Hijo. 

℟. Amén.

 

Pequeño Capítulo

Este conjunto de tres lecturas se rezan en cada uno de los tres Oficios, solo varían los salmos y antífonas antes presentados.

Para el Primer Oficio

(Desde la Purificación al Adviento) y

Tercer Oficio

(Desde Navidad hasta la Purificación)

 

Primera Lectura

Eclesiástico 24, 11-13.

              Y humillé con poder los corazones de todos los nobles y humildes. En todos estos busqué reposo: ¿en la heredad de quién habitaré? Entonces mandó el Creador de todas las cosas, el que me creó descansó en mi tabernáculo y me dijo: "Habita en Jacob, y sea Israel tu herencia, y en mis escogidos echaré raíces". Pero tú, Señor, ten piedad de nosotros.

℟. Demos gracias a Dios.

 

Responsorio

℣. Oh santa e inmaculada virginidad, no sé con qué alabanzas debo exaltarte.

℟. Porque a quien los cielos no pueden contener, tú lo llevaste en tu seno.

℣. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

℟. Porque a quien los cielos no pueden contener, tú lo llevaste en tu seno.

℣. Te pedimos, Señor, la bendición.

 

Benedición

          La misma Virgen de las vírgenes interceda por nosotros al Señor.

℟. Amén.

 

Segunda Lectura

Eclesiástico 24, 15-16.

             Y en el Tabernáculo Santo ministraba delante de Él, y así fui establecido en Sión y descansé en una ciudad igualmente amada, y en Jerusalén tuve poder. Y eché raíces en un pueblo honrado y puse mi morada en la parte de mi Dios, su heredad, y en la plenitud de los santos. Pero tú, Señor, ten piedad de nosotros.

℟. Demos gracias a Dios.

 

Responsorio

℣. Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste al Señor, Creador del mundo.

℟. Diste a luz al que te hizo y permaneces virgen eternamente.

℣. Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.

℟. Diste a luz al que te hizo y permaneces virgen eternamente.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. Diste a luz al que te hizo y permaneces virgen eternamente.

℣. Te pedimos, Señor, la bendición.

 

Bendición

          Por la Virgen Madre nos conceda el Señor la salud y la paz. 

℟. Amén.

 

Tercera Lectura

Eclesiástico 24, 17-20.

               Soy exaltado como cedro en el Líbano, y como ciprés en los montes de Hermón. Soy exaltado como una palmera en Engaddi, y como una rosa en Jericó. Como hermoso olivo en el campo, y como plátano fui exaltado por el agua en la llanura. Como el cinamomo y el bálsamo aromático; exhalé mi fragancia: como mirra elegida, derramé la suavidad de mi perfume. Pero tú, Señor, ten piedad de nosotros.

℟. Demos gracias a Dios.

 

Cuando se dice el Te Deum se omite el siguiente Responsorio

 

Responsorio

℣. Oh santa e inmaculada virginidad, no sé con qué alabanzas debo exaltarte.

℟. Porque a quien los cielos no pueden contener, tú lo llevaste en tu seno.

℣. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

℟. Porque a quien los cielos no pueden contener, tú lo llevaste en tu seno.

℣. Te pedimos, Señor, la bendición.

 

Benedición

La misma Virgen de las vírgenes interceda por nosotros al Señor.

℟. Amén.

El Segundo Oficio 

(Adviento)

 

Primera Lectura

Lucas 1, 26-28.

             Y al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, que se llamaba Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y él se acercó a ella y le dijo: "Dios te Salve, llena de gracia, el Señor es contigo". Pero tú, Señor, ten piedad de nosotros.

℟. Demos gracias a Dios.

 

Responsorio

℣. Fue enviado el Ángel Gabriel a la Virgen María desposada con José, anunciándole la Palabra: Y la Virgen tuvo miedo de la luz. No temas, María: has hallado favor ante el Señor.

℟. He aquí que concebirás y darás a luz un Hijo, y será llamado Hijo del Altísimo.

℣. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob para siempre.

℟. He aquí que concebirás y darás a luz un Hijo, y será llamado Hijo del Altísimo.

℣. Te pedimos, Señor, la bendición.

 

Bendición

             Que la misma Virgen de las Vírgenes interceda por nosotros ante el Señor.

℟. Amén.

 

Segunda Lectura

Lucas 1, 29-33.

              Pero ella se turbó por sus palabras y pensó qué clase de saludo podría ser éste. Y el ángel le dijo: "No temas, María; porque has hallado favor ante Dios. Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le llamarás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Pero tú, Señor, ten piedad de nosotros.

℟. Demos gracias a Dios.

 

Responsorio

℣.  Ave María llena eres de gracia; El Señor es contigo.

℟. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Porque lo que nacerá de ti, Santo, será llamado Hijo de Dios.

℣. ¿Cómo se hará esto, si no conozco varón? Y respondiendo el ángel le dijo:

℟. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Porque lo que nacerá de ti, Santo, será llamado Hijo de Dios.

 

En días festivos con Oficio de Adviento se añade

℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Porque lo que nacerá de ti, Santo, será llamado Hijo de Dios.

℣. Te pedimos, Señor, la bendición.

 

Bendición

          Por la Virgen Madre nos conceda el Señor la salud y la paz. 

℟. Amén.

Tercera Lectura

Lucas 1, 34-38.

           Y María dijo al ángel: "¿Cómo será esto, ya que no conozco varón?" Y respondiendo el ángel, le dijo: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; y por esto también el que nace santo será llamado Hijo de Dios". Y he aquí, Isabel, tu prima, ha concebido un hijo en su vejez, y este mes es el sexto para ella, a la que llaman estéril, porque toda palabra no será imposible para Dios. Y María dijo: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel se apartó de ella. Pero tú, Señor, ten piedad de nosotros.

 

℟. Demos gracias a Dios.

En los dias festivos con oficio de Adviento, en lugar del siguiente responsorio se dice el Te Deum

Responsorio

℣.  Recibe, Virgen María, la palabra que te envió el Señor por medio de un ángel: concebirás y darás a luz a Dios y hombre juntamente.

℟. Para que seas llamada bienaventurada entre todas las mujeres.

℣. En verdad darás a luz un hijo, y no sufrirás la pérdida de tu virginidad: quedarás embarazada y serás madre para siempre intacta.

℟. Para que seas llamada bienaventurada entre todas las mujeres.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. Para que seas llamada bienaventurada entre todas las mujeres.

TE DEUM

             El Te Deum no se dice desde Septuagésima hasta Pascua más que en las fiestas de Nuestra Señora y de San José; en su lugar se dice:

 

℟. Porque eres feliz, Santísima Virgen María, y dignísima de toda alabanza: Porque de ti salió el sol de justicia, Cristo nuestro Dios.

℣. Ora por el pueblo, intercede por el clero, intercede por las devotas muejeres: que todos los que celebran tu santa conmemoración sientan tu ayuda.

℟. Porque de ti ha salido el sol de la justicia.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. 

℟. Cristo nuestro Dios.

 

En el Adviento no se dice el Te Deum, excepto en las fiestas de la Santisma Virgen.

Cuando se dice Te Deum se omite el tercer responsorio y gloria al Padre

(Porque eres feliz…)

 

Te Deum Laudamus

(cuando corresponda su rezo)

 

A ti, oh Dios, alabamos:  a ti, oh Señor, te confesamos.

A ti, Padre Eterno, reconoce y venera toda la tierra.

A ti todos los ángeles, a ti los cielos y todas las Potestades;

A ti los querubines y serafines, claman sin cesar:

 

(Reverencia) 

Santo, Santo, Santo el Señor Dios de los ejércitos.

Llenos están los cielos y la tierra de la Majestad de tu gloria.

A ti el glorioso coro de los apóstoles,

A ti la venerable muchedumbre de los profetas,

A ti alaba el numeroso ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa confiesa por toda la redondez de la tierra:

Por Padre de inmensa majestad;

Y que debe ser adorado tú verdadero y único Hijo;

Y también el Espíritu Santo consolador.

Tú, oh Cristo, eres Rey de la gloria.

Tú, el Hijo sempiterno del Padre.

 

(Reverencia) 

Tú, para rescatarnos te hiciste hombre, y no tuviste a menos encerrarte en el seno de una Virgen.

Tú, destruido el imperio de la muerte, abriste a los fieles el reino de los cielos.

Tú estás sentado a la diestra de Dios, en la gloria del Padre.

Y de allí creemos que vendrás a juzgarnos.

 

(El siguiente verso se dice de rodillas)

Por esto te suplicamos socorras a tus siervos, a quienes con tu sangre preciosa redimiste.

Haz que en la eterna gloria seamos del número de tus santos.

Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu herencia.

Y gobiérnalos, y ensálzalos para siempre.

Todos los días te bendecimos. 

 

(Reverencia, como es costumbre) 

Y alabamos tu nombre en los siglos, y en los siglos de los siglos.

Dígnate, Señor, conservarnos sin pecado en este día.

Ten, Señor, piedad de nosotros; sí, ten de nosotros piedad.

Descienda, Señor, tu misericordia sobre nosotros, pues pusimos en ti nuestra esperanza.

En ti, Señor, esperaré: nunca seré confundido.

 

Oremos

(Para los tres Oficios)

             Oh Dios, que por la anunciación del ángel quisiste que tu Verbo tomara carne en las entrañas de la Bienaventurada Virgen María: concede a tus suplicantes que, quienes de verdad la creemos Madre de Dios, seamos delante de ti ayudados por su intercesión. Por el mismo nuestro Señor Jesucristo, Hijo tuyo, que contigo vive y reina en la unidad con el Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.

℟. Amén.

 

Conclusión

℣. Señor, escucha mi oración.

℟. Y hasta ti llegue mi clamor.

℣. Bendigamos al Señor.

℟. Demos gracias a Dios

℣. Las almas de los fieles, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

℟. Amén.

 

            Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

 

Se sigue con Laudes

 

            Si aquí se termina el oficio se rezan las: Oraciones para después del Oficio (A la Santísima e Indivisa Trinidad…

y la antífona mariana correspondiente).

 

 

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